jueves, 29 de marzo de 2012


"Pedí a los cielos una oportunidad, de hecho, la tuve frente a mis ojos. La desaproveché, y eso lo entendí unas horas después" Zarah Von Lee.

Zarah, junto con sus compañeras de clase, permanecía sentada al frente del Laboratorio de Química, mientras esperaba pacientemente la llegada de la profesora. Se acordó que había gastado de más en el recreo, por lo que debía tener incompleto el dinero para el bus.
-¡ Ah, tengo tres monedas de $500! Bueno, al menos podré irme a casa y comprar un a barra de chocolate con lo que sobre- Pensó Zarah, mientras revisaba en su bolsillo con la esperanza de encontrar más.

Una niña, que por su estatura parecía estar en Primaria, se acercaba lentamente hacia el grupo. Miró a todas y,  sin importarle los obstáculos, saltó sobre las estudiantes y llegó hasta Zarah.
-Nena, ¿Será que me puedes regalar $500? Tengo hambre.
Zarah pensó dos segundos exactos para responderle:
-Eh... No, nenita. Sólo tengo el dinero de mi pasaje. De lo contrario, te regalaría más de lo que me pides.

Sí, Zarah sabía que podía ayudar a la niña. Y también reconoció que, aunque tuviese más dinero, habría dado la misma respuesta.
Cuando salió de la escuela para tomar el bus y comprar el chocolate, se asustó de una manera casi palpable; no porque descubrió que había perdido el dinero, sino porque entendió en su corazón que ese día tuvo la oportunidad de ayudar a alguien, y no lo hizo.

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